Contexto Histórico
 
   

En 1959 la Amazonía se creía deshabitada y fue declarada Reserva Natural. El Estado otorgó títulos a colonos, campesinos e incluso a indígenas desplazados por la violencia en las tierras altas. Posteriormente, con la Reforma Agraria de 1961 se reconoció la necesidad de titular los territorios indígenas y de validar los títulos coloniales que la corona española había otorgado a los pueblos indígenas en calidad de resguardos (Betancur, 2009).
En la Amazonía, los primeros resguardos titulados fueron los de Vaupés en 1982 (3.375.125 has), y los de Vichada en los años 1986-87 (194.517 has), ambos en el departamento Amazonas. Entre 1986 y 1990, durante el gobierno de Virgilio Barco se titularon 13.000.000 has adicionales como resguardos indígenas en los departamentos Amazonas y Guainía, alcanzando de esta manera a constituir un territorio indígena continuo de 20 millones de has, superficie que representa la mitad de la Amazonía colombiana.
La Constitución de 1991 profundizó legalmente los derechos indígenas, y estableció la figura de Entidades Territoriales Indígenas (ETIs) como unidades político administrativas comparables a un municipio. Pero estos derechos no se han implementado. La figura administrativa de los resguardos coloniales se cambió de Comisarías a Departamentos: fue el caso de Vaupés, Guainía y Amazonas. Pero no se constituyeron ETIs ni municipios al interior de éstos. Sino que se crearon entidades públicas territoriales con personería jurídica, conocidas como Asociaciones de Autoridades Tradicionales Indígenas (AATIs).
La autonomía de estos departamentos es relativa. En Guainía y Vaupés el 95% de la población es indígena, pero son gobernados por el 5% no-indígena. Por otra parte, en la última década, se han restringido en la práctica los derechos territoriales y al aprovechamiento de los recursos naturales no renovables, a los que el Estado ha puesto en manos de colonos y megaempresas.

Por otra parte, la guerrilla ha obligado a muchos indígenas a vender sus territorios contra su voluntad y se han construido bases militares cercanas o incluso en territorios indígenas. De esta forma, el conflicto armado y los procesos de colonización y concentración de las tierras que aún continúan, ponen en riesgo el control de los territorios y la autonomía en los resguardos.