Pueblo Saramaka vs. Surinam
 
   
Este fallo reconoce por primera vez a los pueblos afrodescendientes como titulares de derechos indígenas; y adopta el derecho al libre consentimiento previo, informado, y de acuerdo con las costumbres y tradiciones.
El pueblo Maroon Saramaka es descendiente de esclavos africanos, por lo cual, la característica particular de este caso es que no se trata de indígenas que habitaban tradicionalmente un territorio, sino de afrodescendientes que llegaron a Surinam durante la colonización. Durante un largo período, el Gobierno de Surinam (o sucesivos gobiernos) permitieron la deforestación de vastos territorios, facilitando el acceso de empresas madereras y mineras (especialmente para la explotación de la bauxita), en perjuicio de la población indígena, incluidos los Saramaka. Las autorizaciones para esos proyectos extractivos se otorgaron sin consulta previa, desconociendo la propiedad colectiva de los territorios, y dando lugar a la destrucción de sus bosques.

El pueblo Saramaka llevó el caso a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, y en el año 2007 la CIDH dictaminó a favor de éstos:


“los pueblos tribales [como el pueblo Saramaka] comparten características sociales, culturales y económicas distintivas, incluyendo la relación especial con sus territorios ancestrales, por lo que requiere medidas especiales conforme al derecho internacional de los derechos humanos a fin de garantizar su supervivencia física y cultural. La vinculación con el territorio, así no sea milenaria, es el rasgo distintivo que convierte al grupo en sujeto de los derechos sobre un territorio ocupado pero no titulado, igual que en el caso de los pueblos indígenas que han ocupado ancestralmente la tierra.”


De este modo, reconoció a los afrodescendientes como titulares de derechos indígenas.

En el año 2008 la CIDH emitió una nueva sentencia interpretativa, en la que por primera vez, adoptó un estándar de derecho al consentimiento:


cuando proyectos de desarrollo o inversión a gran escala pudieran afectar la integridad de las tierras y recursos naturales del pueblo indígena, el estado tiene el deber no sólo de consultar sino también de obtener su libre consentimiento informado previo de acuerdo con sus costumbres y tradiciones".


“La CIDH reconoce que es el pueblo Saramaka, y no el Estado, quien debe decidir quién o quiénes representarán al pueblo Saramaka en cada proceso de consulta”.

Para ello tuvieron como referencia lo establecido en la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, lo que coloca a esta Declaración entre las fuentes del derecho para la CIDH, y fortalece su carácter jurídico frente a países que sólo le otorgan valor moral.

Para saber más sobre este caso te recomendamos:


Sentencia de la CIDH (2007).


Sentencia de la CIDH (2008).


Cuando los Afrodescendientes de transformaron en "Pueblos Tribales". Por Ariel E. Dulitzky. Universidad de Texas.